Romeo y Julieta

Romeo and Juliet

PRÓLOGO:

   Dos nobles familias, de alcurnia par,

De la bella Verona ciudadanos.

De antigua rabia rebrota el odiar:

La sangre en la paz empaña las manos.

De los dos enemigos las entrañas,

Pareja amante, malhadada, brota,

Cuyas tristes, amorosas hazañas

Dejan, en su muerte, querella rota.

NARRACIÓN:

   El íntimo de Romeo, Mercuchio,

En la plaza, a Teobaldo, osa afrentar.

¿Dónde estás, mi amigo, que no te escucho?

Al Capuleto va ciego a matar.

 El príncipe al Montesco enamorado

Destierro (infierno, a él, cruel) le decreta.

El Conde Capuleto ha concertado

Con Paris esponsales a Julieta.

 Rota en alma, en desalmada pasión

La bella a fray Lorenzo acude rauda;

Éste Ya pone en mortuoria prisión:

Su patraña aguarda que Fama aplauda.

 Mas Romeo en yerro no ve el engaño,

Y aún con el arrebolado rubor,

Su calor, a pesar del beso huraño…

Ahoga en ponzoña afogado dolor.

Julieta la mano mueve y despierta

De ilusión expectante el corazón.

¡Ay! del amante la figura yerta

A su lado ve: tú, mi razón

   De vivir… me arrebataste tu vida;

Y del veneno que, odiado, ansío,

Ni el rastro cato en la boca querida:

¡Hierro, llévame tú al deseado mío!

 PRÍNCIPE:

 ¿Dónde, Capuleto, los enemigos?

Montesco, habladme ya de aquestos odios.

Acallando yo, perdí dos amigos;

Ved al recor los premiados alodios.

 El cielo halla la forma de matar

Con amor las pérfidas alegrías.

Castigo a todos nos grava el azar;

Oscuras paces, este albor, y frías,

Nos trae: el sol en su luto a asomar Se niega.

Andad, las desgracias decid:

Unos perdón lograrán alcanzar,

Otros, castigo, humillados, sufrid.

 Nunca de jóvenes bellos amantes

Historia tan triste se contará;

Ni mayor llanto habrá cual, luego o antes,

Por Romeo y Julieta se llorará.

 

Canto a Andalucía

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1

Donde el sol más brilla y dora, Almería,

A tu costa arrebataron el nombre.

A ti –pues me criaste– Patria mía,

No hubo, no hay, ni habrá quien te ensombre

Ya desde que la marítima vía

Primera ¡y antes!: del Milláreo hombre,

Febo fuiste de civilizaciones.

Rico vergel… en las cuatro estaciones.

2

Cádiz, si carnavalesca, veraz

Tierra, la antiquísima (ya no mítica)

Tartessos, orfebre, y “yaya” feraz.

Caballos, mar, cultura megalítica.

Camarón: con tu cante eres capaz

De arrancar un ¡Olé! al alma más crítica.

Soleras jerezanas soterradas,

Gaditana vejez, vedlas juntadas.

3

Málaga, Costa te llaman del Sol;

Mediterránea joya portuaria,

Adorna arenas nórdico arrebol

O árabe faz: pasarela varia

De peregrina hueste eres, crisol.

Dulce mosto, pisto; copla y legaria.

Gocen millones, y más, tu Axarquía,

Nerja o Marbella; tu noche, tu día.

4

Híspalis romana, Betis, Sevilla,

Centro y eje cabal de lo andaluz:

Museo vivo, creciente maravilla;

Alma de fuego, poesía y de luz.

Macarena, Isidoro… ¿cuál más brilla?

Torre y Catedral, Barrio de la Cruz,

Góticas, morunas placetas; bares

Sevillanos… decires y cantares.

5

..Córdoba en la rica, áurea llanura,

Si no oro, verde campiña, vergel.

Si alma: catedral mezquita, primura

Asombrosa… arco sobre arco en cairel.

Como tu gente: la basa, el dosel

De la senequista, erudita España;

Eres, de andaluz árabe, la entraña.

6

..Jaén de Reconquistas, acogedora

Urbe, altiva, aceitunero solar.

Guadalquivir por tu fruto se dora.

Puerta eres de Andalucía sin par:

Úbeda, Linares, aeza; la hora

Culta a Machado le diste y el lar;

Cazorla, Despeñaperros, siërras

Altas miran tus fértiles tierras

7

Trampolín fue tu costa a un Nuevo Mundo,

Huelva, en Palos, la aventura nació;

De insignes nombres el solar fecundo,

Cual aquel Juan Ramón, el que creó

(No: recreó) el “plateresco rotundo”.

¿Qué alma de natura amante te vio,

Doñana, y luego, vago y ensoñador,

Villas no anduvo, de albo resplandor?

8

Misteriosa y mágica tú, Granada,

Embrujo eterno del moro andaluz.

¡Bien te mereces la gloria ganada:

Con tu Alhambra sóla, y aún a trasluz,

Ya puedes coronarte entronizada

Sea de luna la media o de cruz.

Culta ciudad, ya prosista o peótica,

¡La reina granate de nuestra Andalucía!

—    —    —    —    —    —    —

  Andalucía, si luz seas, y lúdica

(Sol, blanca arena, baile, amor y vino),

Rural, o de arte capital y música,

Si tu embrujo ya me desvía el tino,

Arcaica, o mora, o de aula que más lúcida

Hace al alma y la aviva… ¡Cuán divino,

Grande destino por siglos tendrás:

Tu sal no se olvida o gracia jamás!

A Granada-Sonetos acrósticos

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GRANADA LA ÁRABE

Grandeza impetuosa de alma inmortal,

Rara Avis entre cristianas ciudades:

Atalaya regia, ataurique real,

Noble en tus leyendas, (¡miento!): verdades.

Árabe, coraje de Abencerrajes,

De aguerrido adalid y de alfaquís

Alados: muro él, ellos andamiajes.

La nazarí, teutona, y flor de lis…

Ámante embrujados humanos todos;

Adórante atónitos admirando

Riqueza tal en tu Generalife,

Alhambra, y albayzineros recodos…

Blanca Sierra, y vega, y mar; di, ¡Dios! ¿Cuándo

Es que ideaste este del cielo arrecife?

—    —    —    —    —    —    —    —    —

GRANADA ALÁRABE

Granada alárabe,

Alúmbranos haz

Revivir en verso breve aquel día

Azaroso en que perdiste, a porfía,

Nazarí corona, y reino, y solaz

Al moro; al judío o cristiano: paz…

De oriente andalusí al mediodía.

Acrisolada, la árabe agonía

Arrancada —fruto áureo— en agraz.

La zarpa ávida de tanta grandeza

Arrebató tu alma y tu libertad,

Reduciéndote, aún sitiada, indómita,

A fuerza de años, miseria, tristeza.

Beata cristiana, a lesa majestad

Esta Granada, te robaste, insólita.

Liras Líricas

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En honor a G. A. Béquer

—    —    —

Tenía el alma en pena,

Las ganas perdí del mismo vivir.

Toda alegría ajena

Fui incapaz de sentir.

Y un día… ¡Tú… me enseñaste a reir!

—    —    —

Un día desperté,

Te veía, verdadera, a mi vera.

Y yo me pregunté

¿Cómo fue, comoquiera,

Que contigo nació… la primavera?

—    —    —

Tú y yo… y yo… y tú;

Bello binomio, renombrado par.

¡Nunca sea tabú

El amor, el amar,

Y yo a ti, tú a mí, el alma toda, dar.

—    —    —

Dame tú una palabra,

Una sonrisa, una sola mirada.

Que el corazón se me abra

Al fin, y, consolada,

Sea mi alma libre… a tí encadenada.

—    —    —

Habíase una vez

Dos almas solas, dos almas hermanas.

«Este mundo soez

Nos matará» malsanas

Voces lloraron. «Ven»… ¡ Ya aman galanas!

Albayzín (Patrimonio de la Humanidad)

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Los mojados adoquines

de tus calles empinadas

pisan gatos y alevines,

y el asno so sus albardas.

Lejanas voces, agudas,

de vecinas peleonas,

potentes aún pues menudas,

discutiendo cual leonas.

La tendera de la esquina

saca su fruta a vender:

¡ La uva, pera y “mondarina”…

no se lo quieran perder!

Mi palmera datilera

se enaltece sobre el muro

y una nube muy ligera

se aleja del seno oscuro

Asoma tímido el sol

de la fresquita mañana

e ilumina en arrebol

la plazoletilla ufana

La puerta grande y moruna

se abre del carmen y enseña

una exquisita fortuna

de enclaustrada vida isleña.

Albayzín de mis amores

con tus callejas sombrías

–mas claras— ¡ cuántos bemoles

escondes, qué de alegrías!