Oda a España, o Canto Ibérico

Etching

1
En la purpúrea aurora yo os oí
Adormilado ¿o soñando sería
Alerta? dictar en mi oído, si
Con su clara letra Clío, a fe mía
Que a Calíope en épica línea… y
A lírica Erato vi, y a Talía.
Prestad ahora el vuestro pues, españoles
A sus sones, ya agudos, ya bemoles.
2
Aparta un rato del mundanal ruido,
Deja el comercio, la oficina en paz;
Carruaje aparca, o propio o compartido.
Convive con las musas el solaz
Y ve, en rima, las cosas cual han sido.
Firme afronta de tu historia la faz:
El pasado futuro augura cierto;
Si olvidas: eres tuerto, o ciego, o muerto.
3
Atlante gente, Tartessos ignota
Y Altamira antes, y arte levantino
En piedra de quiebra y gruta remota;
Acampanado barro, aro broncino,
Rudo recuerdo de esta tierra brota
Evocando una era, pueblo, destino,
Si no dichoso, auténtico, feraz:
ProlíficoAncestro en guerra y en paz.
4
Ibérica piel de toro bravío,
En Elche y Baza y doquier manifiesta
En arte y alma el noble señorío.
¡Qué firmeza, señora, tan enhiesta!
¿Quién No se inclina ante tal atavío,
Humilde? Tú, engalanada de fiesta
Dama; madre, de tanta descendencia,
Tan orgullosa como tu presencia.
5
Si Sur y Levante hubieron iberos
No menos, mas sí, el Norte y Poniente
Guerreadores celtas domaron fieros,
En carros alados y hierro candente;
Regó aria sangre a airosos herederos.
Extremo culto aquél, éste valiente,
Aunados, la celtibérica raza
Nació, si sutil, con férrea coraza.
6
Tesoros de tu terruño tenaz
Con tesón te arrancaron celadores
O marchantes. Plata, oro contumaz,
Y otros, no ya tan acicaladores,
Aún atractivos al hambre voraz:
Estaño y cobre, plomo… los mejores
Senos metalíferos de este mundo
Si no extenso, sí en extremo profundo
Expresión peninsular tan cabal
7
Unida a su fortuna natural
Otra artística, más única y pura,
Expresión peninsular tan cabal
De aquella Celtiberia que aún perdura:
La urbe costera, centro artesanal,
Al Oriente llama y nos asegura
Futuro inmenso, universalidad
A esta tierra, esta gente, esta heredad.
8
De Tiro y Sidón fenicios vinieron;
Del Egeo mar el bajel heleno,
De Siracusa, Alejandría, a Hesperion,
Hosco no: hospitalario sí, y sereno,
Arribó. Vencidos, los griegos vieron y
Púnicos nautas, cuánto de bueno
De su suelo ofrecía, de su entraña
La riquísima, dadivosa España.
9
No satisfecho, anatolo mercante,
Mandaste en su día al hijo africano.
Experto en tela de res, ocupante
Natural, si más violento, aún hermano
De este pellejo nuestro, Atalante.
Mas No impune moraste, ni lontano,
Púnico cartaginés, pues ves que eres
Epónimo de propios mereceres.
10
Cartago pujante a Roma insultaste:
Al íbero aliado, débil presunto,
Fuiste. ¡Ay! levantino, a vida optaste
Renunciar, morir, que perder Sagunto.
Aún otra urbe se fue a su vez al traste,
En atroz desastre, sin ceder punto:
La Numancia, a tropa capitolina;
Sitiada, muerta: a hambre, miseria, inquina.
11
Y así sin perdón por hueste romana
A exterminio elocuente Catón dicta:
¡Delenda est Cartago!’ ¡Suerte inhumana!
A sal asesina urbe derrelicta
Y tierra, antaño en conquistas ufana,
Con tretas y astucia (en batalla invicta)
Vencida. Yace yerto el tunecí;
La tierra inerme no da ya de sí.
12
La Augustea paz en hispánica Marca
No fue empero, empresa menor…
¡Señor! Asdrúbal, Aníbal, Amílcar Barca,
Aguerridos héroes a cual mejor, Mejor,
Si de errada banda, Petrarca
Merecieran que un pobre servidor.
Patriarca ínclito Escipión Africano
Tomó de Cartago Hispania de plano.
11
Y así sin perdón por hueste romana
A exterminio elocuente Catón dicta:
¡Delenda est Cartago!’ ¡Suerte inhumana!
A sal asesina urbe derrelicta
Y tierra, antaño en conquistas ufana,
Con tretas y astucia (en batalla invicta)
Vencida. Yace yerto el tunecí;
La tierra inerme no da ya de sí.
12
Quisiera aunque tarde al vasco nombrar,
Pues de temprano en la ibérica crónica,
Ni de dónde, se sabe señalar
(Cronología suya, faraónica)
Su origen, si alieno, y lengua sin par.
Silencie Knossos, Gizá, Tesalónica…
Ni Salomónica sentencia emita
Juicio del invicto vasco eremita.
13
Fueron vasco y cántabro montañés
A Roma en monte y vega superiores,
Y en obstinación; que más de un revés
A las legiones del César mejores
Infundieron, una y aún otra vez.
Viriatos anónimos, sabedores
De su valía, amadores acérrimos
De libertad: en esto celebérrimos.
14
Lusitano adalid, niño pastor
Joven en Roma esclavo y ya caudillo:
Primerísimo en prestancia y valor
Que a romana legión, ¡ay pastorcillo!
Cara plantó por ibérico honor.
Sególe la vida aleve cuchillo.
Héroe de Iberia, primigenio y rústico,
Viriato: oh brava voz, oh son acústico.
15
La Augustea paz en hispánica Marca
No fue empero, empresa menor…
¡Señor! Asdrúbal, Aníbal, Amílcar Barca,
Aguerridos héroes a cual mejor, Mejor,
Si de errada banda, Petrarca
Merecieran que un pobre servidor.
Patriarca ínclito Escipión Africano
Tomó de Cartago Hispania de plano.
16
Fértil Ebro, Tajo dorado, Duero,
Guadiana huidiza, Guadalquivir la áurea,
(No mera mena, de la oliva el suero).
Espíritu y tierra -en profetas láurea-,
Calzada, monumento, lengua y fuero:
Acueducto hecho en roca dinosáurea…
¿Dime, España Romana, cómo fuiste
Tan tamaña que aún te añoro yo triste?
17
Tarraconensis, Lusitania, Bética…
¡Qué tierras, montañas, ríos… qué bienes!
¿Qué sello o bordón, o qué clave hermética
Selló los lazos hispanos, o quiénes,
Con Roma Imperial; o qué voz profética?
¡Glorioso laurel corona tus sienes!
De Roma lo mejor, nadie lo duda,
Y el que aún lo dudare a vernos acuda
18
¿Dónde estaríamos, o cuya historia
Leeríamos, faltándonos Lucano?
¿Qué ciencias, qué moral contradictoria
Sin un Marco Aurelio, o Séneca a mano?
¿Y en epigramas? Marcial: compulsoria
Respuesta. ¿Retórica?: Quintiliano.
Trajano, Adriano, Teodosio: españoles,
Del cielo no estrellas, sino antes soles.
19
¡Ay gloria de Hispania, eterna la llama,
Que nadie cual tú misma comprendió
Ni comprenderá, ni tanto la afama
En los siglos de los siglos, ni vio
Un pueblo que a ti, España, unida exclama:
¡Ave, Hispania, salve: bien te amo yo!
Oh tiempos, oh usos… ¡hispano-romanos,
Si más que ancestros sois de sangre hermanos!
20
Mediterráneo imperio universal
A Alejandro emulaste demostrando
Que alumno mejor que maestro cabal
Es honra a aquél, su saber superando.
Mas venir había el día fatal,
Tragedia mayor: la cima frisando.
Imperio de Mil Años, mas mil años
No más. ¡Qué ultrajes sufriste, qué daños!
21
Que a todo humano imperio llegue el fin
Parece vital ley: y así la Roma
Colosal, milenaria, bajo ruin
Bárbaro pie, agónica se desploma.
Civilización y barbarie… afín
Binomio: Antes que uno cae el otro asoma.
Roma – Amor; godo… ¿es guerra, o es odio?
¿Cuál nombre, di, te dio Dios en alodio?
22
Panonia y la Dacia, el Rin y Bretaña
Se hundieron, y así la Galia cayó.
A Italia un Teodorico, y otro a España;
Por doquier el efecto dominó.
¡Terrible irrupción, intrépida hazaña!
Mayor desgracia jamás sucedió.
¡Ladrones, bellacos… o desdichados,
Por perder propicios los lares -y hados!
23
Atila emblemático el devenir
Arrasando profetiza. Contesta,
Erebo monstruo, ¿quién a así agredir
Romanos te arrastró… rindes respuesta?
Roma amistosa el acceso os abrir
Quiso, y tu responso el aliento arresta.
Cría cuervos: te sacarán los ojos;
Ciego, ante ti lucirán los despojos.
24
Si Apeninos sufrieron ostrogodos
Junto al longobardo; la hermana
Galia Burgundios, hasta normandos, apodos
Tomaron, con francos; de la vandalia
Hórrida aguantó la Hispania los modos.
Bárbaro epítome, de la animalia
Apoteosis, vandálida gentuza…
Vengando Cartago, Tarifa cruza.
25
El Vándalo en horda perruna, ¡peor:
Lobo-hienuda! cruza Hispania, norte
A sur, caótica algarada y pavor…
Cercanos a estos parias, de otro porte,
Barbarie aún, si más suave, y menor,
Sueva y alana aguerrida cohorte:
Se asienta aquella en la druida Galicia,
Y el alano iluso se une a malicia.
26
¿Qué cantar debemos del pueblo godo,
Y de su huella en la hispánica raza?
¿Hay algo en su cotidiano acomodo,
Cierto amor al reino, el ocio, la caza,
Que clame: ¡hispanogodo, sobretodo!
Quizás Recaredo, Wamba, y la traza
Toda de nombres tales digan más
De lo que soñar podamos… jamás.
27
En cuatrocientos y cincuenta y tres
El año, Visigoda Hispania nace,
Que por dos siglos y medio, cortés
Arriano, y ya católico, rehace
Semblanza de paz de España a través.
Mas enseguida os diré el desenlace
Que aquella bizarra corte vivió,
Quien vencedor, conquistado se vio.
27
¿Qué cantar debemos del pueblo godo,
Y de su huella en la hispánica raza?
¿Hay algo en su cotidiano acomodo,
Cierto amor al reino, el ocio, la caza,
Que clame: ¡hispanogodo, sobretodo!
Quizás Recaredo, Wamba, y la traza
Toda de nombres tales digan más
De lo que soñar podamos… jamás.
29
Del límite en la aldea, a una legua
Breve, una villa goda se encarama
En la ladera, y mira, cual a yegua
Fiel su dueño: el pueblo, de España rama
(Suyo el árbol), en reverenda tregua:
Del godo el porte, de Roma la fama.
Si aceite y agua primero, la mano
Mejor se la arroga, culto, el romano.
30
Un alto en el camino hemos de hacer,
A este peninsular godo dominio
Cantando… el mérito reconocer
Al enciclopédico, por designio,
Santo, que bética Híspalis nacer Vio.
De nombre Isidoro, al joven Plinio
Y al viejo, ensombreció en sabiduría:
Etimologías al mediodía.
31
Florinda del Tajo el áureo fluido
Mesaba y sus cabellos removía
Cuando el Rey Rodrigo, ahí recluido,
Los juncos ocultando, la veía;
Hirviente la sangre, sin un ruido
A asaltarla negarse no podía:
Y en un seto umbroso, lugar ameno,
Destrozar —rapaz— osó, honor ajeno.
32
Don Julián, desleal Conde, Galaón
Toledano -prosigue la leyenda
-Jura a su Rey “Rigoletto” traición
Y a través de la angosta, acuosa senda
A Ceuta, al árabe, a la su nación
Vendiendo, venga de su hija la ofrenda.
Óyeme, infame traidor y canalla,
Perdiste, veo, con tu honra, tu agalla.
33
Corría el año setecientos y once,
Que chorro arrollador, en tromba, el moro
Enardecido en la fe, duro bronce
No: acero, en griterío sonoro,
No hay puerta ni aldaba que no desgonce
Ni humano o metal que escape tesoro
Y arrastre, en su arrebatado avanzar
Y conquista: Mi Iberia, mar a mar.
34
Tanta horda enfebrecida en su jihad
Irrumpe en la cristiana tierra goda
Que ni noble, o pobre, dama ni abad
La escapa. Tremola Cristiandad toda.
A Carlos Martel, gran franco, elogiad
Cuantos fieles de Cristo leéis esta oda,
En Poitiers, si un momento, deteneos
Graves, a aquél saludar, europeos.
35
De esta funambulesca, arcana edad
A la cristiana toma de Granada
Ocho siglos se contaron, tomad
Buena nota; que aunque de la mesnada
Lacia la estancia menor fue, en verdad
Que tras Roma y Cristo, pareja aunada,
Ya el espíritu, carácter, persona,
De España, en poco, el Islam condiciona.
36
Enemigos Tendré a tan radical
Aserción: no Albornoz, mas Marañón
Y Castro sí, que enaltezcan total,
Mora y judía y cristiana la unión.
Pues si comunión tuvieron, parcial
En alabante de Alá la bastión,
El del norte, ese acérrimo cristiano
—Salvo rara excepción— no da la mano.
37
Así Don Pelayo, rudo, aún lacayo
En el porte, ante árabe arrebol,
Pugna al punto propugna, jóveo rayo,
Sin desmayo contra el culto crisol;
Y España perdió del feudo su mayo:
Farol de occidente europeo y sol.
Donde estas nacientes naciones una,
La nuestra desdoblada fue, fortuna.
38
Asturias: príncipe; reino leonés;
Al oriente Navarra, y ya Aragón.
Cortes despuntan, a cual más cortés,
Mas ninguno en su día parangón
A Castilla, que aún nacida después,
La antorcha alzaría, y cruz y pendón
Contra agarena morería infiel,
Guerreando impía algarabía, cruel.
39
Al lado musulmán, bravío bando
Vayamos, historiando: atentos vean
En breve octava rima cuánto, o cuándo
El esplendor de las luces campean;
Damasco emirato, el final rozando
Del mundo, libres banderas ondean
De Asia: ¡Ya es de Córdoba el califato,
Ya admírense, de su lujo y boato!
40
Califal sapiencia, helena heredera.
Aristóteles semitas dos: uno
Averroes; Maimónides, cimera
Talmúdica; y aquél, sabio moruno.
¿Y de Avicena y de su ciencia artera?
Oh, Cánon: ¿qué comentario, si alguno
Haré, si sois Hipócates, Galeno
Y tú, terapéutico trío pleno?
41
Huerto llaméla, mas es un vergel,
Del poniente la rosa -u oriente- única.
Mixtura omnímoda, árabe babel:
Siria, egipcia, de berbería, y púnica
Raza… de sabios y vates laurel.
Aturde tu seda en turbante y túnica;
¡Qué urbes, palacios, mezquitas, y estanques
Ornan los valles de tu alcor arranques!
42
Alfonso, Sancho el Mayor, o Fernando
Décimo, o Pedro (Primo), ambos tercero
(Sabio o Santo o Cruel) a Yago clamando
Matamoros, albo corcel cimero,
Refulgente, al fiel de Alá fulminando:
Retoman del moro el robado cuero.
Lejos marcha el leonado corazón:
Acá, en el huerto, no falta la acción.
43
De hueso (no apóstol) y sangre el Cid
De Vivar, Campeador, toma Valencia
Para su rey. Desterrado adalid,
Ruy Díaz, por regia desavenencia,
Cerradas las yanas, fuiste a la lid.
¡Ay señor, sí cual él benevolencia
Hubieres. Oigan sin firma el Cantar
Nada infirme: que es de plectro sin par.
44
Si avezados zafamos a Almanzor;
Si el almorávide, y fieros almohades
Dan repeluzno y despiertan terror;
Si Abd-al-Rahmanes del hórrido
Hades Visiones provocan… ¡Gloria mayor!:
Pues de las raras, doradas edades
Del alma, y la humana sabiduría,
Aún descuella aquella en gaya galanía.
45
De taifas los reinos rima exigís
Y bien merecéis, pacientes, mi esfuerzo.
Mas altura tal (desista Semíramis),
Sutil, cultural… yo, pobre mastuerzo,
No oso atacar; destacar en un tris
Arriesgo, y perdón (si mi mano tuerzo):
Humilde evocación, breve y lejana
De Arabía de España soberana.
46
A la islámica fiebre afin, la Cruz
Al invasor encendida arrincona
Y subyuga: al este, sólo, andaluz
La Luna astada la almena blasona,
Si de la lata Iberia era la luz.
Réquiem al árabe el aire ya entona:
Narazí Granada la llave entrega
De Alhambra, y ciudad, y toda su vega.
47
La Europa del Norte, nublada, opaca,
Se adentra, ahonda en negrura feudal.
Yerma y hierbada, (¡Jauría bellaca!)
Yace romana calzada imperial.
Dónde, la gloria, la alegre alharaca
De antaño: sombría, en sueño letal
Duermes. París, o Boloña… Palencia…
Siglos de espera te aguardan: ¡paciencia!
48
Preludio y alma de nueva nación,
España entera una y vera ya es.
Ferdinando Trastámara, Aragón
y Castilla, Isabella: el haz y envés;
Tanto monta en la fructífera unión,
Monta tanto, santa ella y él cortés.
Aúnanse credo, anhelo y destino
Y un nuevo afán, novedoso camino.
49
Cristóbal Colón, inmortal marino,
La cumbre en la mar y el mundo quisiera.
Y así la castellana, por divino
Fervor, firma la marina carrera
En Santa Fe y la Alhambra. Cierto: fino
Oro y plata, más que Dios, aligera.
El nauta aunque la meta —aducen— yerra,
Intacta y dorada descubre tierra.
50
Jefe recio, falaz Cortés; Pizarro,
Porquero, cambian del mundo la faz:
La rienda agarrando a arrollador carro,
Sin freno o piedad, sin pizca de paz,
Al Inca y al Azteca, a bocajarro
Doman, destrozando antiguo solaz
El Dominico, patrón (no de tierras
Que hogares) lanza invectivas cual sierras.
51
Si mal mucho, bien no poco también
Las conquistas causaron de la América:
Mundos fundó aquel bravío vaivén;
Si los comienzos, rapiña colérica…
Si con Cristo arribó armado retén…
¿Quién de otro modo actuaría que ibérica
Hueste, di: quién? Luengos siglos dirán
Si España fue negra de alma o galán.
52
Corona de Habsburgo, Carlos primero
Y quinto, al mediodía, joven, trajo,
Con séquito, boato, si no esmero,
De tierra alemana y ámbito bajo.
La llana germanía, el comunero
Se opone. Unido ¡tamaño trabajo!
Tanto portento de imperio en tu sien:
¡Cuánta afrenta sufriste, y cuál desdén!
53
El Septendrio a caballo eterno ve
A su emperador batallando:
Plata Fina india y oro derrocha por fe
De su Papa, al que Lutero no acata.
Ticiano, lo viste; píntanos qué
Jayán tal hubo en figura pacata.
Si abuelos tremendos, catad al nieto:
Por toda la Europa ni ápice quieto.
54
Felipe su hijo, no —más sí— el segundo,
Glorioso a España fue más, y si no
Emperador, mayor extendió el mundo
Del imperio do el sol nunca posó.
Luto Escurialense luce rotundo.
Al galo, en San Quintín, garroteó,
Y en Lepanto al turco. ¡Fuera Invencible
De veras la Armada! Mas fue imposible.
55
Fue de Oro el Siglo, si medio, el reinado.
El Lazarillo afamado, y Guzmán
De Alfarache… Nació, si no acabado,
Con el Quijote sí, un portento: el gran
Género novel creíble. ¡Alabado Seas,
Cervantes! ¡Y así, Lope y San Juan,
Teresa y Fray Luis, y antes Garcilaso,
Quevedo luego, y Gongóreo parnaso!
56
Perdida Portugal, si breve habida
(¡Da Gama! ¡ Camóes!), y allá Rosellón…
La honra de lanza española, tullida;
Fútil la de Alba Duque exaltación:
“¡Falanges a Flandes a dar la vida!”
Carlos segundo, postrero teutón,
Sucesoria lucha lega impotente.
Sube Felipe, de un Sol el pariente.
57
¡Ay que de tu reino la fuerza, un poco
Tu progenitora semilla hubiese…!
La lamentada elocución evoco:
Que descendencia cabal, mal nos pese,
No nos legaste; el valido a descoco
Hizo, con hijo y nieto, cual pluguiese.
Lerma, Olivares… ralea avariciosa;
Decadencia indolente a España acosa.
58
Carlos el cuarto y don Fernando entrambos
Abdicando, a una botella, rey,
(De Godoy nos callamos) ditirambos
Lanzan. América a España sin ley,
Sin honra, sus escuadrones ya zambos
Ve, y a libertad arrastra la grey.
Tañe el Olmedo sonoro a Bolívar
Canto: de almíbar allá, acá de acíbar.
59
De Fernando el séptimo, abjurador,
Poco, si algo en su favor ¿la Pragmática
Sanción? decir se podrá. Superior
Su abuelo, rey, si déspota (autocrática
Ilustración): De Madrid el mejor
Alcalde. Neoclásica, francesa, ática
Civilización. Carlos, de Sicilias
Dos y España, desemboza vigilias.
60
La borbona corona impera real:
Quinto Felipe a Juan Carlos primero.
Tan áspera vía, tan desigual,
No la quisiera de países rimero;
¡Cuán alta la fama… Ay, caída fatal…!
Si hogaño asciende, en su vuelo agorero,
¡Cuántas sufrió guerras con toda Europa
Y aún con sí misma enfrentada la tropa.
61
Galdós, Mendizábal, guerras carlistas
Pintaron el siglo decimonono.
Si Espartero o Amadeo, u otras listas,
Plétora de apodos, pálido tono,
No rudo ni audaz: falto de aristas
(No artistas: de Bécquer, entre otros, el trono).
En desastre acaba: el Noventa y ocho;
Se nos marcha ultramar a trocho y mocho.
62
Vigésimo siglo: Alfonso; República
Dos; cunde la rebelión; el ara arde.
Del de la orilla pariente la rúbrica,
Y de fuerzas falanges, Franco alarde,
Unidas, a roja facción, si pública,
internacional (también), vence.
Tarde Oscura y larga, en sopor y dolor
Hiela a España. ¿Tornará su calor?
63
¡La Constitución, la Pepa, ya vuelve!
Una moderna España, el despertar
Emprende, y a levantarse resuelve
Por encima de su historia sin par.
Al pasado penas, culpas, devuelve
Y al futuro, ufano, va su mirar:
A un nuevo milenio, y forma de vida…
¡A toda Europa, finalmente Unida!

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SONETOS

peninkwell

AL SABIO

Un día yo el PANTA RE. conocí,

Y a Parménides, su escuela y su liebre;

Sócrates y su académico orfebre;

Peripatético universo oí

Por Averroes. Tomás: yo te vi;

Cuidó Avicena, galeno, mi fiebre;

Descartes: ¿Quién no hay que no te celebre

Junto a Bacon, Locke y Rousseau, o Kant… di?

Del monte abrupto fue Hegel la nieve,

Ya Husserl,-Schlegel, y Nietzsche opinaron.

Kirkegaard, Russell, Heigegger y Sartre…

Los Sabios en materialismo aleve

Del empíreo elíseo: Olympo o Montmartre,

Cayeron. Genio: ¿Con qué te mataron?

POESÍA

¿Qué fueron de Ovidio, Horacio, Virgilio;

De Hornero, de Safo, Píndaro, qué?

¿Cuándo arrumbados os abandoné

En el lóbrego y silencioso exilio?

¿Dónde dejé, decid, el dulce idilio?

La heróica, guerrera hazaña se fue;

El extremo ideal ya nadie lo cree…

La brava pasión, o amante delirio.

Oh Dante, Petrarca… oh almas de Orlandos,

De Cides y de Amadises, y Dianas!

Laso, Ronsard, Shakespeare, Góngora, Goethe…

¡ Cuánta pregunta, de dóndes y cuándos!

Cuánta incógnita, de ayeres, mañanas!

Material mundo inmundo, siglo… Vete!

Prende Pequeña el Pétalo

Red_rose

   Prende, pequeña, impenitente, el pétalo;

Liba del lirio el lujurioso líquido.

Al Halcón en el volar, rapaz, rétalo;

No dejes que el día se te haga insípido.

   Goza día, hora, minuto, segundo,

Goza de ébano (u oro), y perla, y rosa.

Goza y disfruta del fruto del mundo;

Del inmenso gozar no dejes cosa.

   Será luego luego fatuo tu fuego,

Veloz verás tu dulzura amargar.

   Cárcel artrítica tu alegre juego;

La luna verá tersura arrugar.

Cogite Virgo Rasa, te advirtieron,

   «Tempus Fugit», «Carpe Diem» también.

Bravos varones por ti desvivieron…

…Y ya nada, si polvo, queda. Amen.

     

Romeo y Julieta

Romeo and Juliet

PRÓLOGO:

   Dos nobles familias, de alcurnia par,

De la bella Verona ciudadanos.

De antigua rabia rebrota el odiar:

La sangre en la paz empaña las manos.

De los dos enemigos las entrañas,

Pareja amante, malhadada, brota,

Cuyas tristes, amorosas hazañas

Dejan, en su muerte, querella rota.

NARRACIÓN:

   El íntimo de Romeo, Mercuchio,

En la plaza, a Teobaldo, osa afrentar.

¿Dónde estás, mi amigo, que no te escucho?

Al Capuleto va ciego a matar.

 El príncipe al Montesco enamorado

Destierro (infierno, a él, cruel) le decreta.

El Conde Capuleto ha concertado

Con Paris esponsales a Julieta.

 Rota en alma, en desalmada pasión

La bella a fray Lorenzo acude rauda;

Éste Ya pone en mortuoria prisión:

Su patraña aguarda que Fama aplauda.

 Mas Romeo en yerro no ve el engaño,

Y aún con el arrebolado rubor,

Su calor, a pesar del beso huraño…

Ahoga en ponzoña afogado dolor.

Julieta la mano mueve y despierta

De ilusión expectante el corazón.

¡Ay! del amante la figura yerta

A su lado ve: tú, mi razón

   De vivir… me arrebataste tu vida;

Y del veneno que, odiado, ansío,

Ni el rastro cato en la boca querida:

¡Hierro, llévame tú al deseado mío!

 PRÍNCIPE:

 ¿Dónde, Capuleto, los enemigos?

Montesco, habladme ya de aquestos odios.

Acallando yo, perdí dos amigos;

Ved al recor los premiados alodios.

 El cielo halla la forma de matar

Con amor las pérfidas alegrías.

Castigo a todos nos grava el azar;

Oscuras paces, este albor, y frías,

Nos trae: el sol en su luto a asomar Se niega.

Andad, las desgracias decid:

Unos perdón lograrán alcanzar,

Otros, castigo, humillados, sufrid.

 Nunca de jóvenes bellos amantes

Historia tan triste se contará;

Ni mayor llanto habrá cual, luego o antes,

Por Romeo y Julieta se llorará.

 

Canto a Andalucía

20305-004-EF310EEA

1

Donde el sol más brilla y dora, Almería,

A tu costa arrebataron el nombre.

A ti –pues me criaste– Patria mía,

No hubo, no hay, ni habrá quien te ensombre

Ya desde que la marítima vía

Primera ¡y antes!: del Milláreo hombre,

Febo fuiste de civilizaciones.

Rico vergel… en las cuatro estaciones.

2

Cádiz, si carnavalesca, veraz

Tierra, la antiquísima (ya no mítica)

Tartessos, orfebre, y “yaya” feraz.

Caballos, mar, cultura megalítica.

Camarón: con tu cante eres capaz

De arrancar un ¡Olé! al alma más crítica.

Soleras jerezanas soterradas,

Gaditana vejez, vedlas juntadas.

3

Málaga, Costa te llaman del Sol;

Mediterránea joya portuaria,

Adorna arenas nórdico arrebol

O árabe faz: pasarela varia

De peregrina hueste eres, crisol.

Dulce mosto, pisto; copla y legaria.

Gocen millones, y más, tu Axarquía,

Nerja o Marbella; tu noche, tu día.

4

Híspalis romana, Betis, Sevilla,

Centro y eje cabal de lo andaluz:

Museo vivo, creciente maravilla;

Alma de fuego, poesía y de luz.

Macarena, Isidoro… ¿cuál más brilla?

Torre y Catedral, Barrio de la Cruz,

Góticas, morunas placetas; bares

Sevillanos… decires y cantares.

5

..Córdoba en la rica, áurea llanura,

Si no oro, verde campiña, vergel.

Si alma: catedral mezquita, primura

Asombrosa… arco sobre arco en cairel.

Como tu gente: la basa, el dosel

De la senequista, erudita España;

Eres, de andaluz árabe, la entraña.

6

..Jaén de Reconquistas, acogedora

Urbe, altiva, aceitunero solar.

Guadalquivir por tu fruto se dora.

Puerta eres de Andalucía sin par:

Úbeda, Linares, aeza; la hora

Culta a Machado le diste y el lar;

Cazorla, Despeñaperros, siërras

Altas miran tus fértiles tierras

7

Trampolín fue tu costa a un Nuevo Mundo,

Huelva, en Palos, la aventura nació;

De insignes nombres el solar fecundo,

Cual aquel Juan Ramón, el que creó

(No: recreó) el “plateresco rotundo”.

¿Qué alma de natura amante te vio,

Doñana, y luego, vago y ensoñador,

Villas no anduvo, de albo resplandor?

8

Misteriosa y mágica tú, Granada,

Embrujo eterno del moro andaluz.

¡Bien te mereces la gloria ganada:

Con tu Alhambra sóla, y aún a trasluz,

Ya puedes coronarte entronizada

Sea de luna la media o de cruz.

Culta ciudad, ya prosista o peótica,

¡La reina granate de nuestra Andalucía!

—    —    —    —    —    —    —

  Andalucía, si luz seas, y lúdica

(Sol, blanca arena, baile, amor y vino),

Rural, o de arte capital y música,

Si tu embrujo ya me desvía el tino,

Arcaica, o mora, o de aula que más lúcida

Hace al alma y la aviva… ¡Cuán divino,

Grande destino por siglos tendrás:

Tu sal no se olvida o gracia jamás!

A Granada-Sonetos acrósticos

01.patio_leones

GRANADA LA ÁRABE

Grandeza impetuosa de alma inmortal,

Rara Avis entre cristianas ciudades:

Atalaya regia, ataurique real,

Noble en tus leyendas, (¡miento!): verdades.

Árabe, coraje de Abencerrajes,

De aguerrido adalid y de alfaquís

Alados: muro él, ellos andamiajes.

La nazarí, teutona, y flor de lis…

Ámante embrujados humanos todos;

Adórante atónitos admirando

Riqueza tal en tu Generalife,

Alhambra, y albayzineros recodos…

Blanca Sierra, y vega, y mar; di, ¡Dios! ¿Cuándo

Es que ideaste este del cielo arrecife?

—    —    —    —    —    —    —    —    —

GRANADA ALÁRABE

Granada alárabe,

Alúmbranos haz

Revivir en verso breve aquel día

Azaroso en que perdiste, a porfía,

Nazarí corona, y reino, y solaz

Al moro; al judío o cristiano: paz…

De oriente andalusí al mediodía.

Acrisolada, la árabe agonía

Arrancada —fruto áureo— en agraz.

La zarpa ávida de tanta grandeza

Arrebató tu alma y tu libertad,

Reduciéndote, aún sitiada, indómita,

A fuerza de años, miseria, tristeza.

Beata cristiana, a lesa majestad

Esta Granada, te robaste, insólita.

Liras Líricas

becquer

En honor a G. A. Béquer

—    —    —

Tenía el alma en pena,

Las ganas perdí del mismo vivir.

Toda alegría ajena

Fui incapaz de sentir.

Y un día… ¡Tú… me enseñaste a reir!

—    —    —

Un día desperté,

Te veía, verdadera, a mi vera.

Y yo me pregunté

¿Cómo fue, comoquiera,

Que contigo nació… la primavera?

—    —    —

Tú y yo… y yo… y tú;

Bello binomio, renombrado par.

¡Nunca sea tabú

El amor, el amar,

Y yo a ti, tú a mí, el alma toda, dar.

—    —    —

Dame tú una palabra,

Una sonrisa, una sola mirada.

Que el corazón se me abra

Al fin, y, consolada,

Sea mi alma libre… a tí encadenada.

—    —    —

Habíase una vez

Dos almas solas, dos almas hermanas.

«Este mundo soez

Nos matará» malsanas

Voces lloraron. «Ven»… ¡ Ya aman galanas!